J.
L. GARCÍA SÁNCHEZ «ENRIQUECE
MÁS EL FRACASO QUE EL ÉXITO»
EL
DIRECTOR CASTELLANO Y LEONÉS JOSÉ
LUIS GARCÍA SÁNCHEZ (SALAMANCA,
1941) REGRESA A LA SEMANA INTERNACIONAL DE CINE
DE VALLADOLID CON 'MARÍA QUERIDA', ÚNICA
PELÍCULA ESPAÑOLA A CONCURSO,
QUE DESDE EL VIERNES ESTARÁ YA EN LAS
CARTELERAS
SONIA
QUINTANA VALLADOLID
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| El
director salmantino, con el Teatro Calderón
al fondo. / GABRIEL VILLAMIL |
De todas las enseñanzas que se pueden extraer
de 'María Querida', su director se queda
con el elogio del fracaso. «En la sociedad
en la que vivimos, el éxito siempre es
de los demás y el fracaso, tuyo. Es muy
difícil explicar el éxito y muy
fácil el fracaso; por lo tanto, te enriquece
más el fracaso que el éxito»,
asegura García Sánchez.
-Sea
sincero, ¿estaríamos hablando
ahora de 'María Querida' sin la financiación
de la Junta de Andalucía?
-Esta
película es imposible de concebir sin
dinero público. Yo voy a un productor
y le digo: 'Hola, buenas tardes, traigo un guión
sobre la vida de María Zambrano'. Y salgo
disparado por una ventana. Es imposible que
un productor haga esta película. Sin
embargo, yo creo que películas de este
tipo son imprescindibles a la larga para nutrir
un aspecto muy importante; el audiovisual-educativo.
Son películas que nunca llevaría
a cabo la iniciativa privada y que, sin embargo,
son interesantísimas.
-¿Para
el 'gran público'?
-Creo
que no. Esta película puede interesarle
a la misma gente que le gusta la literatura
de María Zambrano: gente de una cultura
media-alta, probablemente universitarios, y
sobre todo mujeres. De todas formas, hay que
tener en cuenta que ahora llamamos 'gran público'
a una colección de adolescentes que solo
van a ver películas de efectos especiales,
y tampoco hay derecho a que estos marquen las
pautas del mercado.
-¿Es
cierto que la única condición
que puso a los productores fue estar rodeado
de mujeres?
-Sí.
Rodearse de sensibilidad femenina, de mujeres,
solo produce enriquecimiento. No tengo la menor
duda, lo tengo experimentado. Para acercarse
a un personaje como es María Zambrano
es necesario tener el freno, el contrapeso,
el otro punto de vista, el toque irracional
de la mujer... Por lo menos, a mí me
hacía falta.
-Si
María Zambrano levantara la cabeza...
¿le hubiera gustado verse de protagonista
en una película?
-Por
lo que yo tengo hablado con los 'zambranólogos',
hubiese sido parecido a lo que ocurre en la
película. Ella hubiera dicho: 'Quieres
hacerla, hazla'. Parece ser que era una mujer
muy tolerante y, en cierto sentido, muy aventurera.
-¿Desde
el primer momento se pensó en Pilar Bardem
para hacer el papel protagonista?
-El
motor de una película es el protagonista;
es el vehículo poético a través
del cual se cuenta la historia. No comprendo
ahora quién pudiera ser si no hubiera
sido Pilar Bardem.
-¿Es
consciente de que es la única película
española que opta a la Espiga de Oro?
-Yo
no quería que viniera a concurso. Cuando
me llamó Fernando Lara, yo le dije que
era una película que iba bien a Valladolid
porque es un poquito mejor de calidad, modestia
aparte, que la media de películas y un
poco más aburrida; y eso para Valladolid
va al pelo. Yo quería que hubiera venido
a 'Tiempo de historia' o fuera de concurso.
A mí me horrorizan los concursos porque
en el momento en que te dan un premio se lo
quitan a otro. Para un actor está bien
si le dan un premio pero si no se lo dan es
horrible.
-Un
reparto repleto de actores andaluces, ¿fue
una imposición de quien ponía
el dinero?
-Me
la puse yo. Me parecía que ya era suficiente
generosidad por parte de la Junta de Andalucía
haber llamado a un logroñés (Rafael
Azcona) para que realizara el guión y
a un salmantino para que la dirigiera; así
que me parecía justo 'andalucizar' la
película.
-¿Cómo
surgió la idea de un 'cameo' de la actual
ministra de Cultura, Carmen Calvo?
-Me
divería. Cuando deje la política,
me gustaría tenerla como actriz.