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|BAOYAN ZHAO| INTÉRPRETE DE CHINO
«Añoraba el contacto
con mi país»
La labor
de esta joven es fundamental para la comitiva
china que ha acudido al Festival. sin ella,
no solo no podrían comunicarse, sino
que apenas entenderían aspectos de la
cultura española
PABLO
GONZÁLEZ POSADA/ VALLADOLID
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| La
intérprete china Baoyan Zhao. / Ramón
Gómez. |
A Baoyan todo el mundo la llama Bea. Después
de tres años en España, domina
el castellano perfectamente, por lo que durante
esta edición de la Seminci realiza labores
de intérprete. La comitiva china en el
Festival es más numerosa en esta ocasión,
debido a la proyección del ciclo ‘China:
la Sexta Generación’.
–Es su primera Seminci. ¿Cómo
surgió la oportunidad de participar en
el Festival como intérprete?
–Tengo una profesora que da clases de
francés y durante la Semana de cine también
hace traducciones, por lo que me ofreció
esta posibilidad.
–¿Cuál es su labor como
traductora?
–Tengo que estar presente en las presentaciones
de las películas de la comitiva china,
las ruedas de prensa y los encuentros con el
público. Por otra parte, los acompaño
durante estos días, ya que prácticamente
no hablan español ni inglés.
–¿Qué les llama
la atención de Valladolid?
–Este grupo proviene de Sanghai y Pekín,
por lo que les parece una ciudad muy pequeña,
recogida y tranquila.
–¿Notan también
diferencias culturales?
–Sí. Cuando les llevamos de tapas
les llama la atención que todo el mundo
esté de pie en los bares. En China eso
no es normal, y ellos se querían sentar,
ya que no están acostumbrados a comer
y a beber de pie.
–¿Disfrutan de la comida
española?
–Creo que sí. Les resulta un poco
fuerte, pero el sabor sí que les gusta.
–Con tanto trabajo, ¿ha
tenido la oportunidad de ver alguna película
durante la Seminci?
–He visto alguna del ciclo de cine chino.
El resto del Festival no lo puedo disfrutar
como quisiera, ya que tengo que estar todo el
día con ellos y apenas tengo tiempo.
–¿Qué le parece
esta experiencia?
–Estoy muy a gusto con ellos, porque llevo
varios años estudiando aquí y
hacía mucho que no estaba con gente de
mi ciudad o de mi país.
–¿A qué dedica el
resto del año?
–Estoy estudiando y trabajando a la vez.
Realizo un curso de doctorado y colaboro con
una asociación de familias adoptantes
de niñas chinas, a las que doy clase.
–¿Disfruta impartiendo
estas clases?
–Es lo mejor que me ha podido pasar. Me
parece un gesto muy generoso por parte de los
padres, porque no quieren que se olviden de
su origen. Y las niñas son un cielo.
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