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|KEN LOACH| DIRECTOR DE 'SÓLO UN BESO'

«Es una ironía que la guerra haya unido a la izquierda»

Sigue peleón pero está en un descanso. El que fuera azote cinematográfico de los políticos británicos ha elegido esta vez un tema y un ángulo menos comprometedor y más íntimo. loach y laverty pasaron ayer por valladolid.

V. M. NIÑO / VALLADOLID

El director inglés Ken Loach. / Gabriel Villamil


Dos lustros helando el corazón de sus incondicionales convierten al último Loach, el de ‘Solo un beso’, en un entrañable desconocido. Ganador de dos Espigas, con ciclo, libro y nexo español (amén del profesional, el personal de su mano derecha, el guionista Paul Laverty), Ken Loach (Nuneaton, 1936) promete seguir dando guerra, aunque levante de vez en cuando el pie del acelerador.

–Un final demasiado feliz para ser de usted. ¿Está ganando benevolencia con la edad?

–(Sonríe) Hicimos ya dos películas en Glasgow –ciudad en la que se ubica esta–, y eran tristes, amargas. Quizá era el momento de hacer una película más amable. Aunque al final hay que contar las historias que te piden los personajes y en este caso no es una tragedia, refleja una situación propia de los inmigrantes en Gran Bretaña, que no viven mal, un conflicto cultural. Un chico que se debate en busca de su identidad y tiene que elegir entre la tradición familiar y su deseo. Pero no quiere ser propaganda de nada.

–Desde ‘Agenda oculta’ gana enemigos en cualquier tema que toca. ¿Ha elegido a la Iglesia Católica esta vez?


–La Iglesia Católica no es monolítica. También dentro de ella hay una línea progresista. En la película se refleja esta, en el director de la escuela, y la más conservadora en el párroco. Aunque también hay que entender que tiene una responsabilidad de la que responder.

–¿La cultura es un lastre, un tesoro o ambas?

–Ambas, claro. Es tan opresiva como liberadora. Es fascinante ver cómo en el documento del Vaticano de hace tres días se reprueba la guerra preventiva y de igual modo la homosexualidad o los hijos fuera del matrimonio. No se puede estereotipar nada. La cultura se vive en familia y a la vez, el padre representa la autoridad y la forma de preservar esos valores y esa fe. Esto es algo universal, no exclusivo de los musulmanes. Se mezcla identidad, cultura y familia.

–¿Estamos abocados a una convivencia más tolerante?

–Creo que a largo plazo las cosas irán bien. Esta generación está más integrada que la anterior y cada vez lo será más. Ahora en Gran Bretaña se considera sexy, atractivo, pertenecer a otra cultura.

–¿Sigue subido en el carro del cine del realismo social a pesar de que no parezca ayudar a mejorar nada?

–El mundo es un lugar complejo, en lucha constante de valores, en un intento continuo de equilibrio. Nosotros solo lo grabamos pero el hecho mismo de retratar estos cambios y hacerlo con rigor, de forma precisa, presupone una actitud subversiva.

–Sus películas han criticado la política de Thatcher y han tenido que hacer lo mismo con Blair. ¿Gran Bretaña vive igual con los conservadores que con los laboristas?

–Ambos han llevado a cabo la misma política de privatizaciones, desregularización del mercado de trabajo, subcontratación. Es la agenda del neoliberalismo contra la que estoy. Y lo que hoy cristaliza todo esto es la guerra, nuestra intervención en Irak. Hay un rechazo masivo de los británicos a esta política. El 70% está en contra y ninguno de los tres partidos principales les escuchan, así que la gente está contra los líderes políticos. La guerra ha sido el mejor modo de reclutar a la gente, irónicamente ha sido el revulsivo para que se una la izquierda.

–Ha denunciado la parcialidad de la BBC, cadena de la que usted salió y que no pasa por su mejor momento. ¿Ha dejado de ser modélica?

–Siempre ha sido así, desde los años veinte. Es una sofisticada máquina de propaganda al servicio del Estado, no del gobierno. hay una maniobra superficial para aparentar imparcialidad cuando en realidad defiende los valores del Estado. Por ejemplo, ahora nunca se hace eco de los argumentos sobre la ilegalidad de la ocupación en Irak. O en el conflicto de Irlanda del Norte, la causa de la guerra, la posibilidad de secesión de Irlanda del Norte nunca se la plantea. Hablan del problema sin abordar su raíz.
Laverty apunta: No es extraño que así sea en un mundo donde Berlusconi controla los medios de Italia o el poder de la Fox en Estados Unidos.

–¿Cómo ve la situación del cine europeo, participa del pesimismo general?

–Veo que se hacen películas interesantes. Lo que hay que ganar es el control de la exhibición de nuestro cine, que el cine europeo se pueda mostrar en las salas europeas, del que ha sido desplazado por el norteamericano, como si estuviera recluido en un gueto cultural. Mientras los líderes de la UE estén a favor del mercado libre y la desregularización será difícil proteger el cine europeo. Nuestro futuro cinematográfico depende de que se dé prioridad a mostrar lo que hacemos aquí.

–¿Quedan medios en los que ir contracorriente?

–Aquí toma la palabra Laverty. Siempre hay formas de decir si tienes algo que decir. Gracias a Internet han aparecido muchos medios independientes, no controlados por grandes corporaciones. Por ejemplo, en el caso de la música, cuando todo parecía bajo el control de la gran industria aparece la contestación del rap en la calle, como ocurrió en su día con el jazz o el blues. Por eso la presencia y fascinación por otros sonidos como los de Asia o África. Todo el mundo busca una manera de expresarse.

–¿Ha alcanzado la independencia económica que le permite prescindir del Channel 4?

–Hacemos películas baratas y con producción procedente de cinco o seis países, así que no estamos sometidos a los deseos de un solo productor. Hemos tenido mucha suerte pero las películas deben funcionar en taquilla para que los productores recuperen las inversiones.

–¿Qué le queda por denunciar, no se le ha acabado ya la lista de temas pendientes?

–¿Por dónde empezamos? Podría ser un buen tema cómo el Real Madrid o el Manchester United ayudan a destrozar a los pequeños clubes, se puede tratar en una película. Pero claro el fútbol es más atractivo que el cine y los aficionados prefieren ir al campo a ver el partido.Tengo ya un guiño, una idea para el año que viene pero no se puede contar.

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