BARRATIER «ES MÁS DIFÍCIL
SER BUEN MÚSICO QUE DIRECTOR»
CAMBIÓ
LA MÚSICA POR LA PRODUCCIÓN DE
CINE Y EN 'LOS CHICOS DEL CORO' HA LOGRADO AUNAR
SUS DOS PASIONES
V.
M. NIÑO VALLADOLID
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| Barratier
estrenará su película en España
el 3 de diciembre. / HENAR SASTRE |
Hasta los 25 años fue músico y luego
volvió a sus orígenes cinematográficos.
Christophe Barratier (Francia, 1966) lleva tres
lustros en el cine, aunque como director éste
sea su primer largo. 'Los chicos del coro', una
película gala de presupuesto medio y sin
más promoción antes del estreno
que la visita de un periodista, se ha convertido
en un fenómeno que ha arrastrado a ocho
millones de espectadores. Será la cinta
que represente a Francia en los Oscars.
-¿Ha
encontrado explicación al éxito,
tiene que ver con cierto gusto nostálgico
europeo?
-No
creo que sea nostalgia de esa época,
porque fue un momento muy duro. En los años
cuarenta el método educativo era el de
la película. En Francia el éxito
se explica por la afluencia de niños,
les gusta pero no sé por qué.
-Pero
es una época que, como espectadores,
vemos superada.
-La
película nos enseña la vida no
como es sino como podría ser. Es difícil
explicar el éxito. Las decisiones de
actores, músicos, directores forman el
todo. Lo único que sé es que hemos
trabajado mucho, la combinación de todos
ha hecho posible la buena química y luego
logras fuego o no.
-¿Ha
sido usted profesor?
-Más
que profesor he sido sobre todo un niño
como los de la película. En los setenta,
cuando yo estaba en la escuela el método
era el mismo, el de golpearte los dedos. Parece
prehistórico pero estamos hablando de
hace solo treinta años. Sufrí
mucho como niño. Mis padres se divorciaron
y me crió mi abuela. Era un niño
solitario que tenía que explicar a los
otros por qué no tenía padres.
Yo estoy entre el personaje de Pepinot y el
de Morhange, que tiene talento para la música.
Descubrir que estaba dotado para ella, me dio
confianza.
-¿Cómo
seleccionó a los niños?
-Busqué
en las escuelas de los suburbios caras que dieran
el aspecto de la época y a la vez muy
distintas entre sí. Los niños
parecían tímidos y retraídos,
pero vimos como cambiaban. Tuteaban a actores
conocidos, ganaban dinero y cambió la
manera en cómo les veían sus padres.
Una madre vino a decirme que no se creía
que su niño fuera capaz de hacer algo
bien. Encontramos la ficción en la vida
real. La música tiene el poder de la
emoción inmediata y la disciplina que
exige es buena para los niños.
-¿Por
qué dejó la música por
el cine?
-Nací
en una familia dedicada al cine por completo.
Es muy difícil vivir de los conciertos.
La música es más difícil
que el cine. Muchos pueden llegar a ser buenos
directores con un buen ayudante, un buen fotógrafo
y un buen guión. Pero si lo único
que tienes es un piano en un escenario, no tantos
pueden ser buenos músicos.