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‘Kaldaljós’
(‘Luz fría’)
Nacionalidad: Islandia/Noruega.
Dirección: Hilmar Oddsson
Fotografía: Sigurdur Sverrir
Pálsson.
Intérpretes: Ingvar Eggert
Sigursson, Álákur Ingvarsson y Ruth
Olafsdottir.
Duración: 93 minutos.
EXTERIORES
CONTRA INTERIORES
MARÍA
AURORA VILORIA/ VALLADOLID
La montaña, el mar, la nieve, el viento,
no solo tienen una gran importancia en ‘Luz
fría’, sino que dan a la película
que abrió la sección paralela su particular
estética. Como contraste, la segunda, ‘Control’,
transcurre íntegramente en el interior del
metro de Budapest, únicamente iluminada por
la luz artificial. Por lo demás, tienen en
común el representar a cinematografías
no muy conocidas y el que los protagonistas de los
dos filmes deben luchar con sus fantasmas interiores.
El filme de Hilmar Oddsson, quien ya participó
hace ocho años en esta misma sección
con ‘Lágrimas de piedra’, llegó
tarde y en mal estado, así que los espectadores
tuvieron que conformarse con contemplarlo en vídeo.
Transcurre en dos tiempos, en el presente de un
hombre de cuarenta años y en sus continúas
vueltas a una infancia feliz que tuvo un brusco
final cuando una catrástrofe natural acabó
con toda su familia. El niño que era entonces
lo había intuido y el no haberlo podido evitar
le impide más tarde asumir cualquier tipo
de responsabilidad individual.
Quizá por eso ha roto con todo el pasado,
excepto con su extraordinaria afición al
dibujo, aunque más que servirle de terapia
le obliga continuamente a recordar. Tendrá
por tanto que regresar y asumir lo que pasó,
como particular catarsis, para poder volver a empezar.
‘Control’ es por el contrario el primer
largometraje de Antal Nimród, quién
nació en Los Ángeles aunque se formó
cinematográficamente en Hungría. Para
narrarla ha elegido un universo subterráneo
de bandas rivales, jefes tiranos, extraños
viajeros e inútiles trabajadores, la mayoría
con graves problemas psicológicos. Un microcosmos
en el que está representado desde el remordimiento
a la locura, expresado de forma grotesca con momentos
humorísticamente muy acertados, y que tiene
muy poco que ver con el metro real, tomado simplemente
como escenario.
Película coral en la que hay sin embargo
un protagonista, un joven que renunció a
un brillante porvenir porque tenía miedo
a dejar de ser el primero y que no sale nunca de
la estación, ya que es incapaz de encontrar
el verdadero camino y de enfrentarse con el mundo
exterior. También le persigue su propio fantasma,
hecho de una mezcla del pasado y del temido porvenir,
aunque en su particular huida encontrará
la guía que le mostrará la salida.
Dos propuestas interesantes aunque concluyan de
forma convencional y a la segunda le sobren algunos
minutos.
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