| ‘THE
MANCHURIAN CANDIDATE’ (‘El mensajero
del miedo’)
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| Denzel
Washington (derecha), protagoniza la película.
/ EL NORTE |
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Jonathan Demme.
Guión: Daniel Pyne, Dean Georgaris.
Fotografía: Tak Fujimoto.
Música: Rachel Portman, Wyclef
Jean.
Intérpretes: Denzel Washington,
Meryl Streep, Liev Schreiber.
Duración: 132 minutos.
Sinopsis: El comandante del ejército
de los Estados Unidos Bennett Marco se pasa la
vida dando conferencias sobre la heroicidad del
sargento Raymond Shaw en la Guerra del Golfo.
26/10/2004
Crítica de Angélica Tanarro /
Valladolid
De la delicadeza oriental no exenta de crueldad,
al ritmo trepidante con el que la industria
americana pone en marcha la máquina de
filmar. Detrás de ‘The manchurian
candidate’ hay una buena historia –la
lejana novela de Richard Condon que dio lugar
a la primera versión de ‘El mensajero
del miedo’, dirigida en 1962 por Frankenheimer–
y un buen director, John Demme (‘El silencio
de los corderos’, ‘Philadelphia’,
‘Algo salvaje’). Cuenta también
con una inmensa Meryl Streep –¿quién
dijo que siempre hace el mismo papel?–
y unos más que competentes Denzel Washington
y Liev Schreiber, sin olvidar a John Voight
y al siempre atrayente Bruno Ganz.
La acción se ha actualizado: del Vietnam
a la Guerra del Golfo. Y algo ha cambiado en
la trama: los métodos del lavado de cerebro
son científicamente más sofisticados.
Pero el argumento es el mismo, el poder –en
este caso el poder del dinero– para crear
líderes de barro con los que manejar
los hilos de la historia.
Demme apuesta por hacer cine de género.
Se sirve del ‘thriller’ para contar
una historia política –que además
nos llega en plena campaña electoral
por la presidencia de EE.UU.– dejando
que los elementos de crítica al poder
corrupto le lleguen al espectador sin perder
el pulso de la intriga. Tiene además
el acierto de hacer que las dos horas largas
que dura el filme se pasen en un suspiro.
MÁS
LEÑA AL FUEGO POLÍTICO EN EE.
UU.
A. CORBILLÓN
VALLADOLID
De
repente, todo el Hollywood 'cínicamente'
correcto, siempre pendiente del negocio puro y
duro, se ha puesto a hacer cine político.
A los documentales de Michael Moore ('Fharenheit
9/11') o las ficciones de John Sayles ('Silver
city') se une este 'remake' de la película
del mismo título que dirigió hace
42 años John Frankenheimer y protagonizó
Frank Sinatra.
¿Quién dijo que muerto el 'perro' (el comunismo) se acabó la rabia (guerra fría)? Ahora a los rivales externos se les añade una preocupante variante: el enemigo en casa. Los intereses de los poderosos y sus multinacionales y sus 'tapaderas' de la seguridad de la nación o el bien común para llevarlos a cabo sin escrúpulos.
No puede ser más oportuno (¿oportunista?)
el estreno de la última película
de Jonathan Demme ('El silencio de los corderos',
'Filadelfia'). Clima preelectoral, contratos
de reconstrucción postbélicos,
mentiras maquilladas de patriotismo, ... ¿Es
una película o la realidad de hoy? El
espectador avezado encontrará paralelismos
(de los turbios negocios de Halliburton, a la
mano enérgica de Hillary Clinton). Para
dar más actualidad al asunto, la cara
oculta de la guerra de Corea se traslada a la
primera guerra del Golfo de Kuwait. «Pretendíamos
provocar y sabíamos que el telón
de fondo nos ayudaría», ha afirmado
Tina Sinatra, hija de 'La Voz', y dueña
de los derechos de la película que protagonizó
su padre en 1962, y que ha hecho posible la
nueva versión.
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