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‘Aus
liebe zum volk’ (‘Por amor al pueblo’)
Caja españa. Día 23, 11.00 horas
Nacionalidad: Alemania/Francia.
Director: Eyal Sivan, Audrey Maurion. Guión:
Sivan, Maurion, Aurélie Tyszblantt, Cornelia
Klauss.
Duración: 87 minutos.
RAFAEL VEGA/ VALLADOLID
Comienza la sección de Tiempo de Historia
revisando los muros más infames: el que ya
no es más que un mal recuerdo, como el de
Berlín, y el que ha comenzado a convertirse
en pesadilla, como el israelí.
Eyal Sivan y Audrey Maurion permiten a un ex oficial
de la Stasi, el Ministerio para la Seguridad de
la desaparecida República Democrática
Alemana, llorar un poco por su deprimente pérdida
de empleo y guiarnos en un viaje alucinante entre
la umbría telaraña que sostenía
su labor antes de que el muro cayera y el mundo
se moviera bajo sus pies para ponerlo de patitas
en la calle. Aquella maquinaria perfecta, que se
encargaba de prevenir el «delito» de
disentir y asediaba al posible «delincuente»,
funcionaba movida por individuos como éste
que nos brinda la película ‘Por amor
al pueblo’: un funcionario al servicio de
la defensa del Estado y del Partido, un reclutador
inmoral de confidencias y vidas privadas que a lo
largo de veinte años ha estado archivando
metódicamente, en el edificio del ministerio,
vidas privadas, saltando, para ello, la línea
que separa lo legal y lo ilegal, según conviniera.
El comandante S, con una cansina voz en off, va
descubriéndonos el escalofriante mundo del
espionaje civil: cómo reclutar confidentes,
es decir, empleados no oficiales de la Stasi, cómo
interrogar a un sospechoso, e incluso —en
el colmo del absurdo más kafkiano—,
cómo salir bien parado al ser denunciado
por ver la televisión occidental. Su punto
de vista, ilustrado con numerosas imágenes
de archivo procedentes de cámaras de vigilancia
que equiparan el cometido patriótico de la
cautela con un sórdido ejercicio de voyeurismo,
no es desmontado con sus lamentos —«estos
veinte años de trabajo no han servido para
nada», llega a decir—. Más bien,
inquieta otra terrible aseveración del personaje:
«volverán a llamarnos. Los países
necesitan sentirse seguros contra el terrorismo».
Y el comandante S, se convierte súbitamente
en alguien que también existe en el «mundo
libre», entre nosotros.
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