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04/10/06
El sueño adolescente
Burgos cuenta en esta edición
con la presencia de 33 modelos, 27 españolas
-11 rostros conocidos- y seis extranjeras
S.
Q./BURGOS
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| Clara
Alonso, Ana Moreno, Salomé Blanco, Elena
Santamatilde y Almudena. |
Son guapas, altas -1,78 de media-, con
un cuerpo envidiado por la mayoría de las mortales
y, sobre todo, como se definen ellas mismas, profesionales.
«Para triunfar en esta profesión hay que
tener suerte pero, sobre todo, ser muy profesional y
no tener pájaros en la cabeza», confiesa
la gallega Salomé Blanco, de 23 años,
una de las 33 maniquíes que desfilarán
a lo largo de estos tres días por la pasarela
burgalesa.
Cada una llegó al mundo de la
moda de manera diferente. A la valenciana Elena Santamatilde,
una de las más jóvenes, la 'obligaron'
sus padres y su tía a apuntarse en una agencia.
Tenía 14 años, ahora tiene 16. La madrileña
Clara Alonso, de 19 años, recuerda cómo
un día la descubrió un fotógrafo
por la calle, cuando iba paseando con su padre. Las
dos recuerdan «con horror» sus comienzos
pero ahora, que ambas lo compaginan con sus estudios
-de Bachiller, en el caso de Elena, y de Ilustración,
en el de Clara- están felices porque «nos
da libertad e independencia económica».
«Ya no tienes que pedir en casa. Me mantengo yo
sola», acuña Clara Alonso
Ganan, de media, entre 100 y 600 euros
por desfile. «Las 'tops' es otra cosa»,
cuenta Ana Moreno, de 19 años. Su caso no tiene
nada que ver con el de sus compañeras: ella quería
ser modelo «desde siempre». Compagina la
pasarela con la publicidad -es la protagonista de la
actual campaña de Springfield- y pasa sus días
entre su Valencia natal, Madrid, París, Milán
y Nueva York. «Fuera hay mucha competencia»,
indica Ana Moreno. «Yo he hecho cola de hasta
dos horas para un casting», apostilla Elena Santamatilde.
Califican de «tabú»
el tema de las medidas adoptadas por la Pasarela Cibeles
a la hora de seleccionar a las modelos pero, en general,
todas están de acuerdo. «A muchas chicas
les ha beneficiado porque se ha abierto más casting»,
esgrime Amparo, una alicantina de 18 años, que
compagina la pasarela con sus estudios de Empresariales.
«Entiendo a la gente que no haya querido pesarse
porque dudaran de su profesionalidad pero también
entiendo a la organización. De todas formas,
yo pienso que la salud se nota en la cara; una persona
sana está feliz», añade Salomé.
«Aunque las modelos siempre solemos tener ojeras
por el cansancio», apunta Amparo.
Anteponen su vida personal a la profesional.
«Con esta profesión es muy difícil
tener novio, sobre todo, por la otra persona. Estás
un mes aquí, otro allá», confiesa
Ana Moreno. A Clara Alonso, una de las habituales de
Cibeles, le gustaría ser reconocida en España
pero está de acuerdo con su compañera
y asegura que «quiero tener una familia y no podría
compaginarlo». «Según te vas haciendo
mayor y ya tienes una pareja vas buscando estabilidad
y esta profesión no te la da. Un mes hay trabajo
pero otro puede que no», dice Salomé Blanco.
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