| La
cuarta reforma en quince años
La LOE entra en vigor con polémica
en torno a las asignaturas de Religión y la Educación
para la Ciudadanía
J. M. L / Valladolid
 |
| Alumnos de un colegio público
de Zamora. / LUIS CALLEJA |
Parece que cuando un partido llega al Gobierno quiere asegurarse
de que tendrá su propia ley de Educación, haciendo
borrón y cuenta nueva de los marcos legislativos de
sus predecesores. Antes fue la LOCE, aprobada por el PP pero
que no llegó siquiera a entrar en vigor por su derrota
electoral en marzo del 2004, y en la etapa socialista anterior,
la LOGSE. La última en llegar –y la cuarta en
quince años– ha sido la Ley Orgánica de
Educación (LOE), que entró en vigor en mayo
de este año y se aplicará en todo el territorio
nacional a lo largo de los cinco próximos, con nuevos
currículos y la extinción gradual de los planes
de estudio anteriores.
En la nueva ley destaca que entre el 55% y el 65% de los horarios
escolares se dedicarán a los contenidos básicos
de las enseñanzas mínimas –el 55% en aquellas
comunidades que tengan lengua cooficial y el 65% en el resto–.
Los alumnos podrán repetir una vez en Primaria y dos
en ESO, pero solamente una vez por curso. En Secundaria, promocionarán
con dos suspensos como máximo y, excepcionalmente,
con tres cuando el equipo docente lo considere oportuno.
El siempre espinoso tema de la asignatura de religión
católica se queda básicamente como estaba: será
de oferta obligatoria en los centros y voluntaria para los
alumnos, y no computará para becas o acceso a la universidad.
En Secundaria, el Ministerio de Educación y Ciencia
ha preferido tirar por el camino del medio: quien no desee
clase de religión no deberá cursar ninguna asignatura
alternativa, y a estos alumnos los centros les ofrecerán
«la necesaria atención educativa». Quienes
sí elijan religión podrán optar entre
una versión confesional o por una Historia y Cultura
de las religiones.
La LOE también traerá la implantación
de una nueva asignatura, Educación para la Ciudadanía
y los Derecho Humanos, que ha sido recibida con críticas
muy duras por parte de obispos y sectores de la derecha que
ven en ella un mecanismo de «adoctrinamiento»
en la escuela. Sus contenidos girarán en torno a los
principios democráticos de la Constitución y
las declaraciones internacionales de derechos humanos, y los
valores de convivencia en las relaciones interpersonales y
la familia.
Los contenidos mínimos en Primaria y Secundaria para
garantizar una formación común a todos los alumnos
del sistema educativo español estarán recogidos
en sendos reales decretos.
En Primaria, incluyen conocimiento del medio natural, social
y cultural; educación artística; educación
física; lengua castellana y literatura (y lengua cooficial
donde la hubiere); lengua extranjera, y matemáticas.
En Secundaria, son ocho competencias básicas: comunicación
lingüística; matemáticas; conocimiento
e interacción con el mundo físico; tratamiento
de la información y competencia digital; competencia
social y ciudadana; competencia cultural y artística,
competencia para aprender, y autonomía e iniciativa
personal.
|