REGIÓN

EDUCACIÓN

· El aumento de agresiones reabre el debate sobre la violencia en las aulas [>>]

· La cuarta reforma en quince años [>>]

· Abril, nuevo rector de la Universidad de Valladolid tras vencer a Quijano por cuatro centésimas [>>]

· Los ingenieros técnicos industriales de valladolid y el espacio europeo de educación superior [>>]

· En pocas palabras [>>]

POLÍTICA

· El Estatuto que culminó con el año [>>]

· Enero dio paso a una salida de legajos de Salamanca que aún no ha concluido [>>]

· El barómetro de EL NORTE constató la hegemonía del PP a seis meses de las elecciones [>>]

· Zapatero, de visita en La Asunción [>>]

· En pocas palabras [>>]

ECONOMÍA

· La región pierde la concidión de Objetivo 1 de la UE y las ayudas se reducen a la mitad [>>]

· La Junta sitúa el crecimiento económico del 2006 en el 3,4% y lo rebaja al 3,2% este año [>>]

· Castilla y León tiene el 5,3% de los investigadores españoles, 5.786 [>>]

· Un tercio de las viviendas tienen acceso a Internet, por debajo de la media nacional [>>]

· En pocas palabras [>>]

URBANISMO Y TRIBUNALES

· La justicia suspende la construcción de 1.600 chalés en Las Navas del Marqués [>>]

· La CHD rechaza 7.500 viviendas en un pueblo cercano a Arévalo [>>]

 

 

Los ingenieros técnicos industriales de valladolid y el espacio europeo de educación superior

La decana Mª del Carmen Encinar Núñez mantiene hace años una constante dedicación a éste asunto, que dice compartir con total intensidad con la Junta de Gobierno de su Colegio. Opina de éste panorama siempre referido al campo de las ingenierías.

La decana Mª del Carmen Encinar Núñez

¿Los Colegios Profesionales están muy atentos a los cambios que se avecinan en las titulaciones universitarias. Esta preocupación tiene reflejo en la sociedad española?
Sorprende la despreocupación del ciudadano en un proceso en el que se está viendo involucrado el futuro de la educación universitaria española para los próximos lustros. Y digo que sorprende porque la orientación y el buen hacer de los estudios universitarios de un país suponen más que el hecho formativo en sí; supone la formación de la base del capital humano de ese país por varias generaciones, supone la buena o mala orientación de los profesionales de esas generaciones, supone la base de la humanística de ese país, supone el que exista una sólida base para la investigación, supone la formación en estrategias económicas, empresariales, políticas, etc.. En resumen, la existencia de una estructura universitaria sólida, con visión de futuro y adaptada a los nuevos tiempos, supone la cimentación sobre la que montar una sociedad en progreso creciente, segura y con altas expectativas para la participación en el concierto mundial.


¿Cuándo comienza Europa a plantarse este problema seriamente?
Desde la reunión de los ministros de educación de 29 países europeos en Bolonia en 1999, se puso en cuestión el sistema educativo europeo. Ya en el año 2.000 éste Colegio se reunió en Sevilla con nuestros compañeros de Barcelona, Sevilla y Madrid para analizar la citada declaración de Bolonia donde se preguntaban ¿Por qué los cerebros privilegiados terminan trabajando en Estados Unidos o en Japón?, ¿Qué debemos hacer para que eso deje de ocurrir?, ¿Cómo el espacio universitario europeo puede funcionar como uno sólo, y no por países?, ¿Como conseguir el intercambio fácil y sin trabas, entre estados, de los protagonistas del mundo universitario?¿Cómo valorar el trabajo del alumno y el del profesor de una forma independiente? Se formularon estas y otras preguntas. Y así nació lo que se conoce como “la declaración de Bolonia”. Otras reuniones posteriores y alguna anterior ayudaron también en el asunto, pero no fueron relevantes.
En ese momento, algunos países tomaron el toro por los cuernos y cambiaron rápidamente sus esquemas universitarios. Unos porque tenían poco que cambiar, ya que lo que se pretendía lo estaban llevando a cabo más o menos, otros porque entendieron que era la forma de dar el gran salto en la formación universitaria. Sin embargo otros países se lo tomaron con más calma, bien porque no disponían de medios, bien porque sus estructuras universitarias tenían una mayor inercia o eran menos dúctiles al cambio.


¿Cuál es la situación de España ante estos retos?
En este último caso está España. En nuestro país el proceso empezó tímidamente en el año 2001, con programas de intercambio y estudios sobre los créditos ECTS, que valoran las horas de dedicación del alumno y no las horas de aula, pero no es hasta el año 2003 en que aparece un documento marco en el que se proponen a la comunidad universitaria los alcances del cambio. Con las ideas poco claras, este documento fue ampliamente debatido llegando a una situación de bloqueo de negociación que situó el proceso en punto muerto. El Gobierno pretendía un cambio, planteado sin empuje, y la Universidad estimaba que las cosas estaban bien como estaban. Las elecciones de 2004, con nuevo gobierno, determinaron un nuevo documento que tímidamente esbozó planteamientos indeterminados, dejando las concreciones para otro momento. Fruto de este trabajo aparecieron los Decretos 55 y 56/2005 que no dejaban a nadie totalmente satisfechos, tanto que fueron modificados por otro RD 1509/2005, por la misma ministra de educación María Jesús San Segundo, sin intención de ponerlos en marcha a corto plazo.
Afortunadamente parece que, en este momento, el equipo que está al timón del Ministerio de Educación, a cuyo frente está la actual ministra Mercedes Cabrera, sabe lo que quiere. Ha planteado propuestas claras y concretas. Las ha planteado a todos los actores, tanto académicos como profesionales, consultó con los espacios sociales afectados y en función de los datos obtenidos ha tomado sus decisiones que, el pasado 26 de Septiembre publicó en lo que se denomina “Propuesta de la organización de las enseñanzas universitarias en España”.
Este importante documento aporta lo que no aportó ninguno de sus antecesores: Razones. Hace una propuesta concreta y, a continuación señala cuales son las razones que la justifican. Es un documento de trabajo muy elaborado. Posteriormente se completaron estas razones con un segundo documento “Aclaraciones sobre el documento del 26 de Septiembre” como consecuencia de cuestiones planteadas por la Comisión Mixta del Consejo de Coordinación Universitaria, así como otros Grupos de trabajo. En estas aclaraciones se aportan más avales para lo que se propone y se indican, además, algunas pautas para el funcionamiento del nuevo sistema. En este punto estamos.


¿En esta situación, qué cambios se avecinan, entonces?
Primera premisa y me parece un concepto muy importante: Los títulos que se avecinan de Grado y de Postgrado, son nuevos. Por tanto no son asimilables exactamente a ninguna titulación actual. Los actuales títulos que tenemos los universitarios pasan a clasificarse como titulaciones a extinguir. Eso no quiere decir que pierdan atribuciones o méritos, ni tampoco que no se pueda acceder a las nuevas titulaciones aportando como bagaje los títulos extinguidos, pero si es importante saber que, para acceder a los nuevos títulos habrá que hacer algo más, aportar conocimientos, cursar algún elemento formativo, o incluso aportar experiencia profesional acreditada, circunstancia ésta última de un valor significativo a la vista de la evolución de la cualificación profesional en la UE. Pero, ojo, las nuevas titulaciones no son equivalentes. La idea es: borrón y cuenta nueva.
Pero vamos a lo concreto, saliendo por encima de especulaciones que sólo pretenden mantener las viejas estructuras, el Ministerio de Educación defiende títulos de grado de 240 créditos ECTS, y señala, por qué, manteniendo los contenidos formativos académicos “permitirán una mayor presencia de enseñanzas prácticas, prácticas externas y movilidad”, “para incidir en la aproximación de la duración teórica de las enseñanzas con la duración real media de los estudios”. Esto supone un título único universitario de referencia que tendrá una sólida implantación social en el mundo del trabajo y con plenas atribuciones profesionales. La formación de “Grado terminará con la elaboración y defensa de un trabajo de Fin de Grado por parte del estudiante”.


¿En Europa los títulos de grado son todos de 240 créditos ECTS?
En Europa algunos países tienen títulos de grado de 180 créditos ECTS, sin embargo debemos resaltar que, en esos países el bachillerato tiene una duración de 60 créditos más, es decir, un año, por lo que el alumno ya lleva conocimientos adquiridos en mayor cantidad, y termina a la misma edad que el prototipo que se pretende en los países con 240 créditos. La edad es también un elemento de cierta importancia ya que aporta madurez en el alumno.
Además dentro de las Universidades que realizan titulaciones con 180 créditos, también existen centenares de especialidades con el desarrollo de 240 créditos.


¿Cómo se propone mejorar el índice de abandono universitario español, que según las estadísticas es muy elevado?
Se propone también la formación en competencias comunes, en los primeros cursos, lo que permitirá que algunos alumnos, que ahora se ven abocados al abandono de los estudios, puedan con este sistema “cambiar su opción inicial de título en función de la vocación, formación y experiencia adquirida”, sin una pérdida apreciable de tiempo en la duración de los estudios.


¿Cómo se notarán estos cambios en el campo laboral?
Para aquellas profesiones cuyo título lleva acompañado la habilitación para ejercer determinadas atribuciones, conocidas como profesiones reguladas, el gobierno garantizará la homogeneidad en todo el territorio nacional estableciendo directrices por la que habrá de regirse la obtención de los títulos de Grado.
Se fijan niveles de internacionales de enseñanza de referencia. Para el título de Grado nivel 5ª de la clasificación CINE (Clasificación Internacional Normalizada de la Educación de la UNESCO), ó con el nivel 6 del EQF (European Qualifications Framework), aprobado en Bergen en 2005. Para el título de Máster, nivel 6 de la CINE, y con el nivel 7 de la EQF. El título de Doctor, será el nivel 6 de la clasificación CINE ó el 8 de la EQF.
Los títulos de Máster serán de especialización sobre el Grado y su duración oscilará entre 60 y 120 créditos ECTS, dependiendo de la importancia de la especialización, o de la adecuación de la formación previa del alumno.
Los títulos de Doctor tendrán un período de formación de 60 créditos ECTS, pero no se fija la duración de la elaboración de la tesis necesaria para su obtención.


¿Se apoyan mayoritariamente estos cambios por todos los profesionales en España?
Estos cambios que el equipo del Ministerio de Educación pretende, son acogidos por la mayor parte del mundo universitario que se relaciona con otras instituciones foráneas y asociaciones profesionales como necesarios y positivos, son posiciones absolutamente conocidas, sin embargo, siempre quedan determinados grupos, cuyas atribuciones no tienen equivalente en ningún otro país, que luchan, desde puestos de presión relevantes, en el mundo de la administración pública y otros, para mantener un estatus excesivo y anacrónico con los tiempos y el desarrollo de los conocimientos y las técnicas actuales. El Ministerio tendrá que convencer a esta parte de la sociedad, primero porque la estrategia de ese Ministerio se ve claramente que es convencer, y segundo porque este país no puede retrasar por más tiempo su incorporación formativa universitaria al espacio de educación superior europeo.


¿Vamos con retraso respecto a otros países?
Tal y como señalé antes, si bien estamos en fecha, la mayor parte de los países van más adelantados.
La fecha límite, impuesta para el desarrollo de la Declaración de Bolonia y siguientes es el 2010, y el calendario propuesto por el comentado documento de trabajo de Septiembre, propone la oferta de la matriculación de los nuevos títulos para el curso 2008/2009, apurando las fechas al máximo, y me temo que en este momento ya llevamos algún retraso respecto a las fechas propuestas en el documento de trabajo actual, estando el único punto de fricción para la puesta en marcha en los grados y postgrados de ingeniería. Por nuestra parte, desde nuestro Colegio de Valladolid y el Consejo General de Ingenieros Técnicos Industriales, con casi 100.000 colegiados detrás, manifestamos nuestro apoyo al diseño propuesto por el Ministerio, pendientes de tratar temas como la habilitación profesional que, fuera del ámbito universitario, y ya en el mundo del trabajo dependerá de acuerdos con los Ministerios que tutelen los distintos ámbitos de influencia de las distintas profesiones afectadas.